Remembranza sobre el 20 Aniversario de Adobe Photoshop




Escrita para “El Apuntador” por nuestro amigo Steve Schaffran (actualmente General Manager de WoodWing Latin America), quien fue uno de los actores en el nacimiento de Photoshop hace más de 20 años. Se incluye también el original en inglés.


En el año de 1988 Howard Barney y yo, iniciamos un negocio en Berkeley California para producir y comercializar uno de los inventos de Howard, el primer scanner a color para escritorio de 24 bits de alta calidad.

Aunque el scanner ya estaba en el mercado a finales de 1988, al mismo tiempo que la Mac II y el Sistema 6 la primera versión del Mac OS en soportar color de 24 bits, había poco interés en nuestro producto. Al no contar con software adecuado para hacer algo con las fotos, no estábamos ayudando en nada. Ni siquiera podíamos mostrar la mayoría de ellas a resolución completa. ¿Por que pagar 10,000 dólares para escanear transparencias de 35 mm si lo único que podías hacer era mirar la cuarta parte de de una imagen de 1.5 megapixeles en tu display Mac II a color de 0.3 megapixeles?



Entra en escena John Knoll, un joven productor de efectos especiales de Industrial Light and Magic. Un gerente de producto de SuperMac nos lo presentó y nos mencionó que John tenía un programa que se veía prometedor, pero que SuperMac ya tenía cubierta esa necesidad con su aplicación Pixel Paint y además lo que John solicitaba, 300,000 dólares más un 18% de los ingresos, estaba fuera de toda discusión.

Visite a John en su oficina y el me hizo una demostración del producto, el cual ya tenía provisionalmente el nombre "Photoshop". Me explicó que la aplicación había sido escrita por su hermano Tom, un post graduado de la Universidad de Michigan que estaba haciendo investigación sobre el proceso en computadora de imágenes de satélite. John me mostró la versión 0.35 si bien recuerdo, y aún así esta ya era imponente. Podía modificar tamaños (logrando que las personas pudieran ahora ver nuestras imágenes), podían agudizar, suavizar, iluminar, obscurecer, ajustar las curvas de color y hacer docenas de transformaciones adicionales que nunca había visto y que no podía comprender.

Una de esas transformaciones, hizo que se me erizara la piel; podía cambiar una foto en color del espacio rojo, verde y azul de los displays de la computadoras, hacia el espacio cyan, magenta, amarillo y negro que se necesita para exponer las placas de impresión para imprimir en color. Esto significaba que un paquete de 15,000 dólares consistente en nuestro scanner más el Photoshop 0.35 más una Mac II eran en principio competencia para las soluciones de escaneo en color y retoque de 1,000,000 a 3,000,000 de dólares que se usaban en la industria de impresión. Si solo pudiéramos cerrar algún trato con los Knoll, seguro que podríamos vender algunos scanners.

Howard Barney estuvo aún más impresionado que yo por que supo reconocer que la velocidad y versatilidad de la aplicación de Tom Knoll, mostraba un talento muy especial. Pronto dimos con una idea creativa para lograr el trato: crearíamos un paquete que incluiría el programa con cada uno de nuestros scanners y les daríamos a los hermanos Knoll una regalía de 250 dólares. Ellos estuvieron satisfechos con esa propuesta y estuvieron encantados con un esquema de protección que consistía en re escribir la aplicación para que solo pudiera funcionar si nuestro scanner estaba conectado. Para efectos prácticos, el Barneyscan era un candado de 10 mil dólares.

Así nació el "Barneyscan XP", con la versión 0.65 si recuerdo correctamente. Los hermanos Knoll ya estaban haciendo negocios, y nosotros teníamos una solución, no solo un producto.



Aunque los Knoll amablemente dejaron la puerta abierta para que nosotros adquiriésemos su producto, esta idea fue rechazada al instante por uno de nuestros sobre estimados inversionistas de riesgo, alguien quien en esos días sería descrito en Berkeley como un "trajeado", quien quedó boquiabierto al enterarse que nosotros los empresarios noveles pudiéramos ser tan necios en proponer modificar nuestro proyecto de hardware para ahora incluir también software. Su aguda decisión nos costó a todos una casa si no es que un avión, pero al mismo tiempo abrió el camino para que Adobe se acercase poco tiempo después, cuando John Warnock tuvo la misma experiencia de conversión que tuvieron la mayoría de los primeros usuarios.

Me siento contento en la forma que las cosas resultaron, pues Adobe hizo una serie de brillantes inversiones en el desarrollo y mercadeo del producto que nosotros nunca hubiéramos podido hacer. Adobe ha guiado el producto con mano firme hacia un estatus único en la historia del software, tanto como un éxito financiero, como en la transformación de una pieza de tecnología. Pero además, con los hermanos Knoll como merecidos beneficiarios.

De mi parte, puedo decir con gran orgullo que por unos cuantos meses yo fui el experto numero tres de Photoshop en el planeta.

Steve Schaffran, fundador y COO original
Barneyscan Inc.



PD: Como una nota final, vale la pena señalar que una estupenda lección en marketing que los primeros éxitos de Photoshop nos enseñan es que; lo simple siempre es mejor.

Primero y en relación con la UI o interfase de usuario. Más o menos al mismo tiempo que Photoshop, aparecieron otras dos aplicaciones. Los competidores decidieron imitar las interfaces de los programas de retoque de 500,000 dólares, e incluyeron unos 50 iconos para seleccionar con un click, estando arreglados horizontalmente en las partes superior e inferior de la imagen. En contraste, la interfase de los Knoll para Photoshop imitaba al Mac Paint tanto como fuera posible. La interfase de uso compleja fue familiar para unos doscientos revocadores de imagen, pero sacó de sus casillas a millones de usuarios Mac, quienes prefirieron de inmediato la interfase de Photoshop.

En segundo lugar los mensajes hacia el mercado: Los Knoll supieron desde un principio que ellos tenían el mejor programa para pintura del mercado pero no lo dijeron. Ellos intuían que la gente podría comprender y responder mejor al mensaje simple, que se limitaba al proceso de fotos.

---------------------------------------------------------

A reminiscence on the occasion of the 20th anniversary of Adobe publishing Photoshop

In 1988, Howard Barney and I launched a start-up in Berkeley, California to produce and sell one of Howard's inventions, the first high-quality 24-bit desktop color scanner.

Though the scanner arrived on the market in late 1988, simultaneously with the Mac II and System 6, the first version version of the Mac OS to support 24-bit color, there was little interest in our product. Since there was no good software to do anything with the pictures, we created problems for people. Even displaying them in full resolution was impossible for most.  Why pay $10,000 to scan 35mm slides if the only thing you could do is look at one quarter of a 1.5 megapixel image on your  0.3 megapixel Mac II color display?

Enter John Knoll, a young special effects producer at Industrial Light and Magic. John had been introduced to us by a product manager at SuperMac, who said that while John had a software program that seemed promising, SuperMac had already covered that space with their application Pixel Paint and besides what John was asking, $300,000 and 18% of publisher's revenue, was way out of line.

I visited John at his office and he demo'd the product, which already had the working name of "Photoshop". He explained the application was written by his brother Tom, a grad student at the University of Michigan doing research on computer processing of satellite images. John showed me version 0.35 as I recall, and it was already a knock-out. It could resize (so now people could see our pictures), and it could sharpen, soften, lighten, darken, adjust curves, and make dozens of other amazing transformations I had never seen nor could comprehend.

One of the transformations, however, made my hair stand on end: it could flip a color picture from the red, green, blue color space of the computer display to the cyan, magenta, yellow, black color space necessary for exposing printing plates for printing color. That meant that a $15,000 bundle of our scanner plus Photoshop 0.35 plus a Mac II was in principle a competitor for the $1,000,000 to $3,000,000  color scanning and retouching solutions then used in the printing industry.  If we could only strike a deal, we were sure to sell some scanners.

Howard Barney was even more impressed than I was because he recognized from the speed and versatility of the application that Tom Knoll was a very special talent. We soon came up with a creative approach to the deal: we would bundle the app with each of our scanners and give the Knoll brothers a royalty of $250.  They were satisfied with the royalty and they were charmed by the security protection; namely, the app was rewritten to only run if our scanner— in effect, a $10k dongle — were attached.  

Thus was born "Barneyscan XP", version 0.65 of Photoshop as I recall. The Knoll brothers were in business and we had solution, not just a product.

Though the Knolls kindly left the door open to our acquiring the product, it was slammed shut by one of our self-important VCs, the type described in Berkeley in those days as "a suit", who was dumbfounded that we two novice entrepreneurs could be so witless as to propose to extend our hardware venture to include software. His snap decision cost all of us a house, if not a plane, but it opened the way for Adobe to step in shortly thereafter when John Warnock had the same conversion experience as most of the early users.

I'm happy with the way it came out, because Adobe made a series of brilliant investments in product development and marketing that we never could have made, and Adobe has guided the product with a sure hand to a unique status in all of software history, both as a financial success and as a transformative piece of technology. Further, the Knolls are deserving beneficiaries.

As for me, I get to say with great pride that for a brief few months I was the third best Photoshop jockey on the planet.

Steve Schaffran, founder and original COO
Barneyscan Inc.




PS: As a final note, it is worthwile pointing out a very serious marketing lesson that the early successes of Photoshop teaches; namely, simpler is better.

Firstly, regarding the UI, more or less simultaneously with Photoshop, two other photo-processing applications came to market. The compeitors choose to imitate the interfaces of $500,000 retouching software, and provided 50 or so icons to click on, arrayed horizontally across the top and bottom of the image. In contrast, the Knolls interface for Photoshop copied MacPaint's as closely as possible. The complex UI was immediately accessible to a couple hundred color retouchers, but it bewildered a couple million Mac users, who clicked into the Photoshp UI in an instant.  

Secondly, about marketing messages:  the Knolls knew from the beginning they had the best color paint program on the market, but they kept that under wraps. They intuited that people could grasp and respond to the simpler message limited to photos.